En la residencia del embajador de Túnez

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MDE recogió propuestas de acción destinadas a la red ‘Mujeres para un Mundo Mejor’

Madrid, 11 de junio de 2010.- Mujeres para el Diálogo y la Educación (MDE) organizó el pasado 10 de junio un encuentro para activar la acción de la red ‘Mujeres para un Mundo Mejor’ en Madrid. Esta primera cita tuvo lugar en la residencia del embajador de Túnez, Mohamed Ridha Kechrid, donde, además, se expusieron los logros alcanzados por la mujer tunecina.

La presidenta de MDE, Giovanna G. de Calderón, manifestó que el V Encuentro de esta red España-África celebrado en marzo en Valencia, ante un auditorio de quinientas mujeres “no podía quedarse ahí y había que difundirlo”. De Calderón recordó el mensaje de Asha Migiro, vicesecretaria general de la ONU: “No debemos esperar a que se nos empodere, debemos empoderarnos nosotras mismas”, procedió a la lectura de la declaración que se firmó en la capital del Turia, donde se expresa, entre otras cosas, el apoyo a las mujeres como líderes políticos y empresariales y a la consolidación de la educación mediante un programa de formación, organizado por la UNED, para incrementar el número de maestras en diversos países africanos.

La encargada de dar más detalles sobre dicha red fue Mª Ángeles Álvarez, miembro del Comité de la misma y portavoz adjunta del Grupo Socialista del Ayuntamiento de Madrid. En su intervención manifestó que la finalidad de esta iniciativa es “conseguir una sociedad más justa, más equilibrada y más humana”. Ante esta tarea, “estamos muy orgullosas de acompañar a las mujeres africanas”; y aclaró que “acompañar no es dirigir, podemos tener más recursos pero no más fuerza ni más ideas”.

Por su parte, el embajador de Túnez, Mohamed Ridha Kechrid, y Amina Mkada, de la Asociación de Madres Tunecinas en Madrid, hablaron de la situación de la mujer en este país magrebí, donde se han alcanzado grandes avances en materia de derechos. La mujer ha conseguido salir al espacio público gracias a las reformas adoptadas por el Gobierno, de forma que tiene un alto nivel de escolarización, puede acceder a un puesto de trabajo y ejercer derechos civiles  recogidos en el Estatuto de la Familia, como mantener el domicilio conyugal cuando se divorcia o enviuda, el pago de una pensión alimenticia por parte del marido cuando hay hijos, etc.


Amina Mkada afirmó, sin embargo, que “todavía hay muchos problemas” y señaló el tema de la herencia y las diferencias entre la mujer rural y la urbana como retos que aún no se han alcanzado. Además, mencionó una vuelta al conservadurismo en la sociedad tunecina como influencia regional y una “evidente instrumentalización del islam por fuerzas extranjeras”.

Por otro lado, el embajador Ridha Kechrid, resaltó la intensa colaboración existente entre España y Túnez que se materializa en proyectos como el Máster en prevención de violencia de género que tiene lugar en Sevilla y destacó la importancia de Túnez, como ejemplo de la buena cooperación al desarrollo triangular posible entre dos países africanos con el apoyo de España, que ya está en marcha tanto en Mauritania como en Malí.

Prácticamente los más de treinta asistentes, representantes de instituciones, y asociaciones españolas y africanas, intervinieron en la ronda de propuestas de las que destacan las siguientes: insistir en la educación y la coeducación ( formar monitores, formación de niñas, educación en valores, hacer partícipes a los padres, etc.) A este respecto, Begoña Palacio de Burgos, representante del Instituto de la Mujer ofreció cursos para algunos de los temas que ya estaban elaborados. Otra preocupación fue la de tratar de solucionar la segunda jornada laboral que muchas mujeres deben llevar a cabo en sus casas, para ello, habría que crear residencias donde los padres reciban cuidados, ya que normalmente los ancianos viven con sus hijos. Se propuso fomentar la participación de la mujer en la gestión local: si se hacen las leyes, se pueden defender. Consuelo Vázquez, Dtora. de Programas de la UNESCO propuso que las asociaciones africanas colaborasen en cinco  de los proyectos que en este momento está preparando (para más info, contactarMDE). El Consejo de las Mujeres del Municipio de Madrid ofreció su sede para futuras reuniones.   Se sugirieron varios encuentros, de mujeres emprendedoras, deportistas… Mª Angeles Alvarez le hizo una proposición directa a nuestro anfitrión: “Ha pasado mucho tiempo desde Pekín 1995, dijo, creo que es tiempo de llevar a cabo Conferencia de Naciones Unidas sobre la Mujer, y qué mejor lugar que un país árabe, y de todos el más adecuado sería Túnez ¿no cree?”.  El Embajador Ridha Kechrid suspiró y le contestó un “ya veremos”  con su reconocida amabilidad.

En nombre de  MUJERES PARA EL DIÁLOGO Y LA EDUCACIÓN, Giovanna G. de Calderón entregó un Diploma conmemorativo del acto así como un pequeño obsequio, agradeciendo públicamente al Embajador de Túnez y a todo su equipo, el apoyo y colaboración recibido de la Cancillería para la realización de este encuentro.   

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La memoria de las mujeres por Rosa Pereda

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EL PAÍS

Lo nuevo después del Holocausto, me decía hace pocos días Reyes Mate, es la necesidad de incluir la memoria en el análisis. Y, me pareció entender, no sólo la facultad de recordar, sino los recuerdos mismos. Y eso, por dos razones: primero, para establecer los hechos. El recuerdo de la víctima, su sufrimiento, vuelve incontestable cómo fue que pasó lo que pasó. Particularmente cuando resulta inexplicable y sin razón, como en el caso del Holocausto, pero también de algunas otras realidades que, como los mundos de Paul Eluard, existen y están en éste. Es lo que pasa con las categorías del pensamiento, que como lentes focalizadas, cambian irremediablemente el sentido de la realidad que estamos analizando.

Pero la segunda razón es de otro orden, el de la moral, el de la intención del análisis: que los hechos que se analizan no se vuelvan a repetir. Obviamente, no todos los que piensan están en esa idea, que no se deriva de los hechos -algunos, estuvieron y están de acuerdo con la Solución Final; otros niegan que existió- pero sí puede derivarse de su análisis. De ese enfrentamiento con el horror. Lo fastidiado de la memoria es que obliga a las víctimas a recordar, pero también a los verdugos. Y es lógico que se revuelvan panza arriba.

Entonces, le pregunté a Reyes por la memoria de las mujeres.

El tema de las mujeres es espantosamente aburrido. Lo decía la feminista americana Susan Faludi: como las tareas domésticas, que acabas de limpiar el polvo y ya tienes que volver a empezar. Cada día hay que establecer los hechos, hay que demostrarlos, hay que volver obvio que no se pueden repetir. Los hechos, los tozudos hechos, hablan sobre las consecuencias de pensar que las mujeres somos naturalmente inferiores. Quiero decir: inferiores por naturaleza. Según esa idea, que tantos comparten aunque felizmente cada vez menos se atreven a formularla, es la naturaleza la que impone el papel familiar y social de la mujer, y su sitio en la estructura del poder, de la autoridad. No se trata sólo del poder político, también es el poder de tomar decisiones. Incluso, sobre nuestra propia vida.


La supuesta -dada por supuesta- inferioridad (natural) de la mujer, ha dado como resultado más de la mitad de la población, las mujeres, sojuzgadas y humilladas. Por siglos. Recluidas en la "zona húmeda" de que habla Bourdieu, que no siempre es metafórica, pero que siempre está ahí, y contagiadas de la suciedad que quitan. Siempre hay mujeres en las limpiezas, y siempre está la limpieza en el horizonte mental. De los hombres -de los varones- y de las mujeres. Unos, ellos, lo verán como un derecho, el suyo. Otras, nosotras, como una amenaza, real o metafórica, y en el mejor de los casos, como una perplejidad. No conozco una sola mujer que no haya conocido la agresión física, oral, fáctica, por el hecho de ser mujer. Ninguna que no haya tenido miedo en algún momento. Ninguna que no se haya visto limitada alguna vez, por el hecho de ser mujer. Y como todo eso se vive de una en una, cada una en su única vida, la memoria de las mujeres es como para echarse a temblar.

Es, efectivamente, el relato de las víctimas. La versión de las víctimas. Y aquí hay que ser muy claros, porque la tentación es echarles -echarnos- la culpa. No es un mecanismo exclusivo contra las mujeres, pasa siempre. No sólo con los judíos: cuando desaparecieron los chupados de las dictaduras del Cono Sur, algo habrían hecho. El casi centenar de mujeres que están muriendo en España cada año a manos de sus maridos, el millar de ellas que mueren en Europa cada año, castigo a su insumisión. Algo harán. Las apedreadas, violadas legalmente, azotadas en público, quemadas con ácido, en muchas sociedades islámicas, lo son conforme a su ley... ¿Por qué no les escuchamos a ellas? ¿Por qué no nos escucháis?

Sencillamente. Ninguna opresión, ni económica, ni doméstica, ni política, deja de rendir dividendos -léase dineros, servicios, autoestima: poder, en suma- a los opresores. El sistema del poder

No es en absoluto inocente. Es, además de malvado, interesado. Y no tiene nada que ver con la naturaleza. Es propia y enteramente cultural: inventado. Podría haber sido, y será, de otra manera.


¿Y qué hay de los afectos? Aquí está la trampa terrible. Porque cuando hablamos de la opresión de las mujeres, estamos hablando, para empezar, de la estructura familiar, allí donde se afianzan y transmiten los valores, y donde se cristalizan, cotidianamente, las conductas. La familia, que además de un sistema de autoridad, es una red poderosísima de afectos. Para nadie como para las mujeres, la familia es el núcleo de la incondicionalidad. Y, sobre todo para ellas, según lo previsto por el mando y gracias a esos afectos, el lugar donde se realiza su razón de ser. Claro que las mujeres amamos: incluso más allá de la vida. Por amor -escuchemos a las víctimas- se concede esa última oportunidad fatal. Por amor se vuelve a creer esa promesa mil veces incumplida antes. Por amor se disculpa lo imperdonable. ¿Pero hay algo que pueda justificar los sufrimientos infligidos? Desengañémonos: no hay afecto en la violencia. Las mujeres deben saber que el maltrato en el grado que sea es incompatible, rigurosamente incompatible, la prueba del nueve, con el más mínimo afecto.

Porque al final, estamos hablando de un engaño, de una montaña de mentiras, de una trama puramente ideológica y nunca puesta a prueba, que tenemos que desenmascarar. Sólo la memoria del sufrimiento, entrando en el análisis; sólo el relato de las víctimas, fijando los hechos; y sólo el convencimiento de que el sufrimiento es injustificable, puede ayudarnos a terminar con un mal que es una vergüenza.

Estar hablando de este tema, estar quemándose con este tema es, se lo juro, señores, espantosa, horrorosamente aburrido. Pero hay que volver a quitar el polvo. Porque ahí están los hechos, y estamos hablando de sufrimiento. Innecesario, evitable, injustificable. Y tenemos que acabar con él. Chicas, que ninguno de los hombres que haya en vuestra vida sea más que vosotras. Chicos: que ninguna de las mujeres que haya en vuestra vida sea menos que vosotros. Amén.

La OMS exhorta a actuar más allá del sector sanitario para mejorar la salud de las mujeres y las niñas

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Pese a los progresos realizados, las sociedades siguen fallando a la mujer en momentos clave de su vida

Aun cuando se han realizado considerables progresos en los últimos decenios, las sociedades no atienden aún a las necesidades sanitarias de las mujeres en momentos clave de su vida, particularmente en los años de la adolescencia y la vejez, según se indica en un informe de la OMS.

En el lanzamiento del informe, titulado Las mujeres y la salud: los datos de hoy, la agenda de mañana, la Directora General de la OMS, Dra. Margaret Chan, pidió una acción urgente tanto en el sector de la salud como en otros sectores para mejorar la salud y la vida de las mujeres y las niñas de todo el mundo desde el nacimiento hasta la vejez.

«Si se niega a las mujeres la oportunidad de desarrollar plenamente su potencial humano, incluida sus posibilidades de llevar una vida más sana y, al menos, un poco más feliz ¿está verdaderamente sana la sociedad en su conjunto? ¿Qué nos dice esto acerca del estado del progreso social en el siglo XXI?», se preguntaba la Dra. Chan.

Las mujeres dispensan la mejor parte de la atención sanitaria, pero pocas veces reciben la atención que necesitan

En el mundo entero, el grueso de la atención sanitaria está a cargo de las mujeres, ya sea el hogar, en la comunidad o en el sistema de salud, y sin embargo, en esa atención aún no se abordan las necesidades y los problemas específicos de las mujeres a lo largo de su vida.

Hasta el 80% de toda la atención de salud y el 90% de la atención de enfermedades relacionadas con el VIH/Sida se prestan en el hogar, casi siempre por parte de mujeres. No obstante, con demasiada frecuencia, las mujeres carecen de apoyo, de reconocimiento y de remuneración en esa función esencial.

A la hora de atender a las necesidades de salud de la mujer, es más probable que se disponga de ciertos servicios, como la atención durante el embarazo, que de otros como los de salud mental, violencia sexual y detección y tratamiento del cáncer de cuello de útero.

Por otra parte, en muchos países los servicios de salud sexual y reproductiva tienden a centrarse exclusivamente en las mujeres casadas dejando de lado las necesidades de las que no lo son y de las adolescentes. Son pocos los servicios que se ocupan de otros grupos marginados de mujeres, como las consumidoras de drogas por vía intravenosa, las pertenecientes a minorías étnicas y las mujeres de las zonas rurales.


«Es hora de compensar a las mujeres y las niñas, garantizarles la atención y el apoyo que necesitan para que en todo momento de su vida puedan gozar de uno de los derechos humanos fundamentales como es el derecho a la salud», señaló la Dra. Chan.

Las mujeres viven más que los hombres, pero esos años suplementarios no siempre se acompañan de buena salud

El VIH, las dolencias relacionadas con el embarazo y la tuberculosis siguen siendo unas de las principales causas de muerte de las mujeres de entre 15 y 45 años en el mundo entero. No obstante, a medida que la mujer envejece, las enfermedades no transmisibles pasan a ser las principales causas de defunción y discapacidad, particularmente después de los 45 años.

En todo el mundo, los ataques cardíacos e ictus, con frecuencia considerados problemas «masculinos», son también las dos principales causas de muerte de las mujeres. Como las mujeres suelen presentar síntomas diferentes que los hombres, las cardiopatías muchas veces no se les diagnostican correctamente. También tienden a padecer estas enfermedades más tarde que los hombres.

Dado que las mujeres suelen vivir en promedio entre seis y ocho años más que los hombres, representan una proporción creciente de la población de mayor edad. Las sociedades tienen que prepararse ya para abordar los problemas de salud y los costos asociados con la tercera edad y prever los grandes cambios sociales que se producirán en la organización del trabajo, la familia y el apoyo social.

A pesar de algunas ventajas biológicas, la mujer se ve afectada en su salud por una situación socioeconómica inferior

La falta de acceso a la educación, a cargos de responsabilidad y al ingreso puede limitar las posibilidades de la mujer de proteger la propia salud y la de su familia. Aunque existen grandes diferencias respecto de la salud de la mujer entre las regiones, los países y las clases socioeconómicas, las mujeres y las niñas afrontan problemas similares, en particular la discriminación, la violencia y la pobreza, que aumentan su riesgo de mala salud.

Por ejemplo, en el caso del VIH/Sida, el riesgo que entraña la diferencia biológica se agrava en las culturas que limitan el conocimiento de la mujer acerca del VIH y su posibilidad de negociar relaciones sexuales seguras.


«No veremos progresos significativos mientras las mujeres sigan siendo consideradas ciudadanas de segunda clase en tantas partes del mundo», señaló la Dra. Chan. «En muchas sociedades los hombres ejercen el control político, social y económico. El sector de la salud no puede permanecer ajeno a ello. Estas desiguales relaciones de poder se traducen en una desigualdad de acceso a la atención de salud y una desigualdad en el control de los recursos sanitarios», añadió.

Se necesitan cambios y medidas de política en el sector de la salud y fuera de él

En el informe se procura identificar áreas clave de reforma, tanto dentro como fuera del sector de la salud. Ello comporta determinar mecanismos para establecer un liderazgo más firme con la plena participación de organizaciones femeninas, fortalecer los sistemas de salud para que atiendan mejor las necesidades de las mujeres a lo largo de su vida, propiciar cambios en la política pública para conocer de qué manera los determinantes sociales y económicos de la salud afectan adversamente a las mujeres, y dotarse de una base de conocimientos que permitan un mejor seguimiento de los progresos.

Las estrategias para mejorar la salud de la mujer también deben tener plenamente en cuenta la desigualdad de género y abordar los obstáculos socioeconómicos y culturales concretos que impiden a las mujeres proteger y mejorar su salud, se señala en el informe.

Redes por los derechos de las trabajadoras del hogar. "Sin nosotras no se mueve el mundo”

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Así concluyó el relato de su experiencia Latifa Baali, inmigrante marroquí, en las Jornadas UN-Instraw sobre empleo de hogar y migración que se celebraron con el objetivo de reflexionar sobre la situación de las trabajadoras del hogar.

CANAL SOLIDARIO

El Instituto Internacional de Investigación y Capacitación de las Naciones Unidas para la Promoción de la Mujer (UN- Instraw) organizó en el marco del proyecto `Construyendo redes: mujeres latinoamericanas en las cadenas globales de cuidado´, unas jornadas que reunieron asociaciones de migrantes, movimientos de mujeres, gobierno y sindicatos para discutir y hacer propuestas en un diálogo político en torno a la reforma del régimen especial de empleo de hogar, con especial énfasis en la situación de las empleadas de hogar migrantes.

Las Jornadas se dividieron en tres sesiones que se celebraron los días 23 y 24 de octubre y el 17 de noviembre en el Museo Reina Sofía de Madrid. El objetivo final de este proceso de debate público era triple:

- Visibilizar la importancia de los cuidados como base invisible del sistema socioeconómico y la necesidad de un cambio de régimen para el empleo de hogar.

- Abrir un diálogo que ponga el cuidado y su relación con la migración en el centro de los debates políticos, tanto al nivel de las organizaciones de base como de las agendas políticas institucionales.

- Apoyar y fortalecer procesos de reivindicación en relación al empleo de hogar que ya se encuentran en marcha en nuestro país y construir, al mismo tiempo, nuevas alianzas.

Cadenas globales de cuidado

En España, el 60% de las trabajadoras del hogar proviene de América Latina, según indica Amaia Pérez Orozco, experta de UN- Instraw. Orozco es la autora de un estudio que se lanzó recientemente sobre las cadenas globales de cuidado, de las que indicó en una entrevista a Naciones Unidas, que "se refieren a las redes de mujeres a lo largo del mundo que se transfieren cuidados de unas a otras. Redes de mujeres que resuelven las necesidades de cuidado que están conectadas atravesando fronteras".


“Una mujer española que se inserta en el mercado laboral que a su vez se ve obligada a contratar a otra mujer para que ocupe su lugar en el hogar, por ejemplo cuidando a sus hijos. A su vez los hijos de la mujer que está cuidando a los hijos de la española en el mercado laboral, ha podido dejar a sus hijos en su país de origen a cargo de otra mujer, que en general suele ser de la familia", explicó.

Este informe intenta evaluar el impacto de la formación de estas cadenas globales de cuidado en términos de desarrollo, interpretando el desarrollo como derechos, según señala Orozco. "El empleo de hogar es donde las mujeres inmigrantes encuentran trabajo, se caracteriza por ser un sector especialmente vulnerable que a menudo tiene una regulación específica discriminatoria, tampoco tiene una prestación por desempleo", añade.

También explica que la OIT está planteando de cara al 2010 elaborar un documento legal que proteja los derechos de las trabajadoras del hogar dentro de la Conferencia Internacional del Trabajo.

La experiencia de Latifa

"Nuestra intención no era tanto saber qué les está pasando a las mujeres, sino sacar a la luz una realidad que está muy vinculada con la desigualdad de género y que suele ser muy invisible, que es el tema de los cuidados", explica Orozco.

El proyecto `Construyendo redes: mujeres latinoamericanas en las cadenas globales de cuidado´ apuesta por "aprovechar ese contexto que la migración provoca" para llevar al debate social la cuestión de "cómo organizamos los cuidados de una sociedad: quién tiene que cuidar, a quién, a cambio de qué, en qué espacio, el papel que tiene que tener el Estado, los hombres, los hogares...".

Cada año, miles de mujeres dejan sus países en busca de mejores oportunidades laborales y Latifa fue una de ellas, una joven marroquí que forma parte del Grupo Cita Mujeres de Lavapiés y que contó en las Jornadas como ganó una demanda a pesar de no tener papeles.

"Nunca había trabajado de empleada de hogar hasta llegar a España, trabajaba de secretaria en una empresa de construcción y también de dependienta en almacenes. Vine a España buscando un futuro mejor y más libertad como mujer", explica.


"Quería y quiero estudiar pero hasta ahora las largas jornadas de trabajo no me lo han permitido. Cuando llegué lo primero que hice fue aprender español en el Centro de San Lorenzo en Lavapiés donde me uní al grupo Cita de mujeres", señala que dentro del grupo se dan fuerza unas a otras para su nueva vida en España y luchan por sus derechos.

"Cuando empecé a buscar trabajo me di cuenta que para una mujer sin papeles no había otro trabajo que el de interna, y que aun así no era fácil encontrarlo y menos siendo marroquí, porque hay mucha desconfianza hacia nosotras" pero Latifa finalmente consiguió uno en una familia de Toledo donde trabajaba todo el día y donde no cumplían los plazos de pago y le pagaban de menos. Ante esta situación decidió denunciar apoyada por sus compañeras de grupo y ganó la demanda, lo que implicaba los atrasos y el finquito.

"Desde entonces creo que podemos y debemos luchar por nuestros derechos aunque no tengamos papeles, no podemos luchar solas, hay que estar unidas como una piña. Con papeles y sin papeles. Porque sin nosotras no se mueve el mundo”, concluye.

Intervención de España en nombre de la UE en el 54 Periodo de Sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer

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SPAINUN.ORG

54º PERIODO DE SESIONES DE LA COMISIÓN DE LA CONDICIÓN JURÍDICA Y SOCIAL DE LA MUJER PLENARIO DE ALTO NIVEL.

DECLARACIÓN DE LA MINISTRA DE IGUALDAD DE ESPAÑA, DÑA. BIBIANA AIDO, EN NOMBRE DE LA UNIÓN EUROPEA.

Señor Presidente,

Tengo el honor de dirigirme, en nombre de la Unión Europea, a esta Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer cuando celebramos el decimoquinto aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, así como el décimo aniversario del documento final del vigésimo tercer período extraordinario de sesiones de la Asamblea General.

Quisiera agradecer a esta Comisión el apoyo que ha prestado a esos importantes acontecimientos. Poniendo en común nuestras experiencias y buenas prácticas, esperamos superar los obstáculos que todavía entorpecen nuestra lucha por conseguir una igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres.

Nosotros, los Estados miembros y las Instituciones de la Unión Europea, reafirmamos nuestro compromiso con la Plataforma de Acción de Beijing, así como con el documento final del vigésimo tercer período extraordinario de sesiones de la Asamblea General, que consideramos instrumentos indispensables para lograr la igualdad de género y alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

La Plataforma de Acción definió 12 "esferas de especial preocupación" en las que es necesario adoptar medidas concretas para fomentar la igualdad de género y la potenciación del papel de la mujer: medidas que deberían tener como meta garantizar el pleno disfrute de sus derechos humanos por las mujeres.

Definir las esferas de especial preocupación fue muy importante, y estamos convencidos de que el compromiso adquirido por los gobiernos de incorporar de manera efectiva la perspectiva de igualdad de género a todas sus instituciones, a todas sus políticas, en todos los niveles y en todas las fases de la elaboración de políticas y de toma de decisiones constituyó un hito y representa una valiosa estrategia para lograr la igualdad de género. Para llevar a término este proceso de incorporación de la perspectiva de género, ha de realizarse un análisis de los efectos que las distintas políticas tienen en hombres y mujeres.


Señor Presidente,

La Unión Europea, que tengo el honor de representar en este período de sesiones, inició hace poco una nueva fase con la entrada en vigor del Tratado de Lisboa. Aunque desde 1997 la Unión Europea había venido incluyendo entre sus objetivos la eliminación de las desigualdades entre hombres y mujeres, el nuevo Tratado da un fuerte impulso a este objetivo, al otorgar, por fin carácter vinculante a la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea. La Carta reitera la garantía de igualdad entre mujeres y hombres en todos los ámbitos, inveterada en la Unión Europea.

Estamos en un momento de examen y evaluación. Han transcurrido 15 años desde que se aprobara la Plataforma de Acción, 10 años desde el vigésimo tercer período extraordinario de sesiones de la Asamblea General, 10 años desde la Cumbre del Milenio y 10 años desde la adopción de la RCSNU 1325.

En la Unión Europea, la estrategia 2006-2010 de la Comisión Europea para la igualdad entre mujeres y hombres (el llamado "Plan de trabajo") expirará este año, como también la Estrategia de la Unión Europea para el Crecimiento y el Empleo. Así pues, nos hallamos actualmente en un proceso de examen y evaluación cuya finalidad es definir la forma de nuestras futuras políticas de igualdad, reconociendo que todavía hemos de afrontar muchos desafíos.

Señor Presidente,

Hace 15 años, en Beijing, definimos 12 esferas de especial preocupación. Ha llegado el momento de pasar a las medidas y a la acción: aprovechemos esta reunión conmemorativa para despejar de una vez por todas esas preocupaciones. Atravesamos en la actualidad una profunda crisis económica. En la Unión Europea, la recesión es peor que la Gran Depresión de los años 30. La crisis económica está teniendo una repercusión distinta en las mujeres y en los hombres, debido a los diferentes papeles que todavía se asigna a unas y a otros en la sociedad y en el mercado laboral, y puede tener efectos negativos en los avances logrados hasta ahora en materia de igualdad entre mujeres y hombres.


La crisis está infligiendo especiales penalidades a quienes han perdido su puesto de trabajo y a quienes actualmente tienen dificultades para incorporarse al mercado laboral o para volver a entrar en él. Los gobiernos tienen la obligación de mitigar los efectos adversos de la crisis. Un análisis y un proceso presupuestario que sean sensibles a la perspectiva de género son una de las formas de garantizar que la financiación destinada a la igualdad de género y a la potenciación del papel de la mujer tenga el nivel y la calidad suficientes, garantizando al mismo tiempo que se adopte la perspectiva de género al analizar la solución de la crisis, con objeto de resistir a sus efectos.

La Unión Europea no ignora el papel fundamental que pueden desempeñar los interlocutores sociales, la sociedad civil y el sector privado a la hora de resolver la crisis, y por ello la Unión Europea coopera activamente con estos agentes. Acogemos con especial satisfacción la contribución que están aportando las asociaciones de mujeres y animamos a todos los responsables de la toma de decisiones y a todas las instituciones a que integren plenamente a las mujeres en sus procesos de toma de decisiones en relación con la crisis, habida cuenta de la inestimable contribución que pueden hacer y del modo en que ello puede mejorar la gobernanza mundial.

Asimismo, queremos reconocer la importante contribución que las organizaciones no gubernamentales así como las asociaciones de mujeres, tanto nacionales como internacionales, aportan al fomento de la igualdad de género y de la potenciación del papel de la mujer. En particular, cabe señalar el papel esencial que desempeñan a la hora de pedir responsabilidades a los gobiernos respecto de la aplicación de las acciones acordadas en la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing y en el documento final del vigésimo tercer período de sesiones extraordinario de la Asamblea General.


Señor Presidente,

Desde 1999, el Consejo de la Unión Europea viene examinando periódicamente la aplicación, por los Estados miembros y las Instituciones de la Unión Europea, de medidas en las esferas de especial preocupación definidas por la Plataforma de Acción de Beijing. Para ello, se han adoptado indicadores para medir y evaluar los resultados de nuestras políticas de igualdad. En cada una de las esferas objeto de las medidas, los Estados miembros de la Unión Europea han adquirido compromisos políticos con el fin de lograr avances mediante actuaciones concretas. Para señalar el decimoquinto aniversario de la Plataforma de Acción de Beijing, el año pasado la Presidencia sueca de la Unión Europea elaboró un informe sobre los progresos realizados desde Beijing+10. El informe especificaba asimismo los obstáculos y desafíos aún existentes.

En noviembre de 2009, el Consejo de la Unión Europea refrendó ese informe y reafirmó el firme apoyo de los Estados miembros y su compromiso con la plena aplicación de la Declaración y de la Plataforma de Acción de Beijing. En esas conclusiones, el Consejo instaba a los Estados miembros a elaborar indicadores en esferas de especial preocupación que todavía tienen que ser tratadas, en particular "La mujer y el medio ambiente" y "La mujer y los medios de comunicación".

El análisis llevado a cabo por la Presidencia sueca nos ha proporcionado una evaluación del punto en que nos hallamos en la Unión Europea con respecto a las 12 esferas de especial preocupación definidas en Beijing.

En el ámbito de la lucha contra la pobreza, uno de los principales objetivos es lograr la igualdad de género y reducir el número de mujeres que viven en la pobreza. Es éste un desafío que nos atañe a todos nosotros, particularmente en los países en desarrollo. Por ello, la Unión Europea está elaborando actualmente un Plan de acción sobre igualdad de género y potenciación del papel de la mujer en el desarrollo, cuya finalidad es obtener los mejores resultados posibles en relación con la perspectiva de género en los Objetivos de Desarrollo del Milenio y la reducción de la pobreza, así como en la lucha contra la violencia de género.


Pasando ahora al asunto de la educación y de la representación de la mujer, aunque las mujeres de la Unión Europea ya han alcanzado altos niveles educativos, las mujeres siguen estando poco representadas en los puestos de toma de decisiones de la política y del mercado laboral. Siguen existiendo diferencias de género, no sólo en lo que se refiere a las opciones académicas y profesionales, sino también en aspectos cualitativos de la experiencia educativa y formativa. Los Estados miembros seguirán atacando los estereotipos de género mediante la concienciación y el fomento de una educación sensible a la perspectiva de género dirigida tanto a docentes como a estudiantes, en todos los niveles educativos.

El fomento de la igualdad de género y del disfrute de los derechos humanos por las mujeres y las niñas son objetivos por derecho propio y, además, fundamentales para alcanzar los objetivos de desarrollo acordados internacionalmente. Desde la Unión Europea afirmamos nuestro firme apoyo y nuestro compromiso con la plena aplicación del Programa de Acción de El Cairo, así como con las medidas clave para seguir ejecutando el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) aprobadas en CIPD+5 y con la Declaración y el Programa de Acción de Copenhague; asimismo, subrayamos que la igualdad de género no puede lograrse sin garantizar la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, y reafirmamos que ampliar el acceso a la información sobre salud sexual y reproductiva y a los servicios de salud es esencial para hacer realidad la Plataforma de Acción de Beijing, el Programa de Acción de El Cairo y los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Señor Presidente,

Hemos puesto gran empeño, tanto en nuestras políticas internas como en las externas, para combatir la violencia contra las mujeres. La Unión Europea apoya con firmeza la campaña "Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres" del Secretario General de las Naciones Unidas. En diciembre de 2008, el Consejo de Ministros de la Unión Europea adoptó las "Directrices de la UE sobre la violencia contra las mujeres y la lucha contra todas las formas de discriminación contra ellas", poniendo así de manifiesto la clara voluntad política de la Unión Europea de abordar con carácter prioritario el tema de los derechos de las mujeres y de acometer una actuación a largo plazo en esta materia.


Cuando hablamos de violencia, no podemos dejar de mencionar la explotación que padecen miles de mujeres y niñas que son víctimas de la trata de seres humanos. Los Estados miembros de la Unión Europea están uniendo sus fuerzas para luchar contra los factores que perpetúan este terrible fenómeno que todavía aqueja a nuestros países.

Tampoco debemos olvidar el papel crucial que deberían poder desempeñar las mujeres como agentes activos en la prevención y resolución de conflictos, las negociaciones de paz, la consolidación de la paz, las respuestas humanitarias y la rehabilitación posterior a los conflictos. Para hacerlo realidad, es urgente emprender nuevas acciones. Las necesidades de las mujeres y las niñas también siguen estando desatendidas durante la rehabilitación posterior a los conflictos. La Unión Europea está firmemente comprometida con la aplicación de las Resoluciones 1325, 1820, 1888 y 1889 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, como se puso de manifiesto en el "Planteamiento global para la aplicación por la UE de las Resoluciones 1325 y 1820 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre la mujer, la paz y la seguridad", de 2008. Hasta la fecha, 9 de los 27 Estados miembros de la Unión Europea han adoptado Planes de Acción nacionales para aplicar la Resolución 1325. Quisiéramos felicitar a D.ª Margot Wallström por su nombramiento como Representante Especial del Secretario General para la violencia sexual en los conflictos armados y manifestarle nuestro apoyo.

Cada año, la Comisión Europea lleva a cabo un análisis de la igualdad entre mujeres y hombres en el mundo del trabajo, pues es la participación de las mujeres en el mercado laboral la que les permite lograr la independencia económica y evitar la trampa de la pobreza. La Unión Europea se ha aproximado a su objetivo de alcanzar un 60% de empleo femenino, si bien siguen existiendo diferencias entre los Estados miembros de la Unión Europea, con un índice de empleo femenino que va del 36,9% al 73,2%. Asimismo, las mujeres siguen estando muy poco representadas entre los responsables de la toma de decisiones en la economía. Por ejemplo, representan un promedio de tan sólo el 11% de los miembros de los consejos de administración de las principales empresas de la Unión Europea y un 3% de los directores de esos consejos.


El trabajo a tiempo parcial sigue siendo en su mayor parte femenino, debido al reparto desigual de las obligaciones en relación con la familia y los cuidados: en la Unión Europea, más de 6 millones de mujeres de edades comprendidas entre los 25 y los 49 años no pueden trabajar, o sólo pueden trabajar a tiempo parcial, debido a sus responsabilidades familiares. Esto es sin duda perjudicial para sus posteriores carreras, pero también puede afectar a sus salarios y a sus futuras pensiones, incrementar el riesgo de que caigan en la pobreza y entorpecer el logro de su independencia económica.

En algunos ámbitos, se observa un aumento de la participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones. En este sentido, es para nosotros motivo de especial satisfacción que una mujer, Catherine Ashton, haya sido nombrada recientemente Alta Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad.

No obstante, para fortalecer nuestras democracias, los Estados miembros de la Unión Europea seguirán trabajando en pro de la eliminación de todos los obstáculos que impiden la participación de las mujeres, en condiciones de igualdad con los hombres, a lo largo de toda la vida y en todos los ámbitos de la vida, sobre todo en las esferas política, económica y social. Un importante elemento vinculado a la participación en condiciones de igualdad es la conciliación de la vida laboral y familiar y la asunción por igual de las responsabilidades familiares.

Señor Presidente,

La Unión Europea concede gran importancia a los mecanismos institucionales dedicados a la igualdad, como demuestra la puesta en marcha del Instituto Europeo para la Igualdad de Género, cuya principal finalidad es asistir a la Comisión y a los Estados miembros en el fomento de la igualdad de género, entre otras cosas mediante la incorporación de la perspectiva de género a todas las políticas comunitarias y a las políticas nacionales resultantes y mediante la lucha contra la discriminación por razón de sexo.


Hace unos meses, celebrábamos el 30 aniversario de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, documento clave que es nada menos que una Declaración de Derechos de la Mujer y que en la actualidad es vinculante para 186 Estados. Este aniversario nos ha brindado la oportunidad de reafirmar nuestro compromiso con la plena y efectiva aplicación de la Convención, así como de su Protocolo Facultativo.

No obstante, siguen produciéndose graves violaciones de los derechos humanos que constituyen un obstáculo al pleno disfrute de los mismos por mujeres y niñas: por ejemplo, la mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales perniciosas como el matrimonio prematuro y/o forzado y los llamados "delitos de honor".

Los medios de comunicación y la publicidad del sector privado pueden desempeñar un cometido crucial absteniéndose de difundir imágenes estereotipadas de mujeres y hombres y adoptando un punto de vista crítico con respecto a unas estructuras de poder y unos papeles de género que están anticuados.

Lograr que los medios de comunicación y el sector publicitario se comprometan plenamente con la consecución de la igualdad de género es otro desafío al que nos enfrentamos.

Del mismo modo, las mujeres y los hombres deben participar en condiciones de igualdad en la gestión y conservación del medio ambiente, en la utilización de los recursos naturales y en las políticas referentes al clima y al desarrollo sostenible. Las decisiones en este ámbito han de integrar a las mujeres y deben adoptarse a tenor de un análisis riguroso de los distintos efectos que tendrán en mujeres y hombres.

En mayo de 2008, el Consejo de la Unión Europea instó a todos los Estados miembros y a la Comisión Europea a incorporar una perspectiva de género en todas sus políticas y medidas relativas a los niños y jóvenes, incluidas las relacionadas con la lucha contra la pobreza y la violencia, y a prestar una especial atención a los niños pertenecientes a grupos desfavorecidos, incluidos los niños con discapacidades, los hijos de inmigrantes y los pertenecientes a minorías étnicas.


Las políticas en materia de igualdad de género deben reflejar las necesidades de las mujeres pertenecientes a minorías; debe, además, estudiarse con detenimiento el problema de la discriminación múltiple, como el que afecta a las mujeres con discapacidad. Asimismo, la igualdad de género y la potenciación del papel de la mujer han de tenerse en cuenta al concebir y aplicar las políticas de integración.

Señor Presidente,

El fomento de la igualdad de género y de la potenciación del papel de la mujer es un objetivo central de las Naciones Unidas. En el contexto más amplio de la coherencia del sistema a nivel mundial, durante 2009 se ha avanzado mucho hacia la reforma de la arquitectura de las Naciones Unidas en materia de género, proceso en el que la Unión Europea está participando muy activamente. Por esta razón, nos complace mucho contar con el apoyo firme y unánime de la Asamblea General para la creación de una entidad compuesta en materia de género, tal como se recoge en la Resolución 63/311, y agradecemos el informe presentado por el Secretario General el pasado mes de diciembre. La principal prioridad de la Unión Europea es llevar a término con éxito este proceso durante el primer semestre de 2010. Esperamos con gran interés poder trabajar conjuntamente con los demás miembros de las Naciones Unidas para alcanzar este objetivo.

Quisiera agradecerles que me hayan brindado esta oportunidad de exponer el compromiso de la Unión Europea con la igualdad de género. La Unión Europea mantiene su dedicación a aplicar la Plataforma de Acción de Beijing y reconoce que ésta tiene hoy la misma vigencia que tenía hace 15 años.

Muchas gracias.

Misión de España en la ONU

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