España fomentará la Alianza de Civilizaciones en Asia en la cumbre del ASEM

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EFE

La delegación española en la reunión de ministros de Asuntos Exteriores del Foro Asia y Europa (ASEM), que arranca mañana en Hanoi, trabajará en la expansión de la estrategia de la Alianza de Civilizaciones en el continente asiático.

Así lo adelantó hoy a Efe José Luis García Galán, que encabeza la representación de España como responsable del Sudeste Asiático en el Ministerio español de Asuntos Exteriores.

"Habrá una mención al fomento del diálogo interreligioso entre los miembros del ASEM en la declaración final y también avanzaremos en la preparación de la reunión que se celebrará en Madrid la primavera de 2010 sobre este tema", explicó García Galán.

"El Gobierno español entiende que éste es el puente entre la Alianza de civilizaciones promovida por el presidente Zapatero y Asia", añadió.

Otro de los asuntos prioritarios en la agenda española es la reunión de ministros de Finanzas del foro euro-asiático, prevista para abril de 2010, dentro de los actos organizados bajo la Presidencia española de la Unión Europea.

La delegación española también aprovechará la cumbre que se celebra en la capital vietnamita los días 25 y 26 de mayo para asistir a reuniones bilaterales con varios países asistentes: Indonesia, Malasia, Filipinas, Vietnam y Camboya.

García Galán se encontrará con el titular de Asuntos Exteriores del país anfitrión de la cumbre, Pham Gia Khiem, para discutir los detalles de la visita que el presidente vietnamita, Nguyen Minh Triet, efectuará a España a finales de 2009.

Durante el encuentro, ambos funcionarios abordarán la concesión del proyecto de construcción del metro de Ho Chi Minh, al que optan varias empresas españolas, una cuestión que "no está zanjada pero que está bien encauzada", según García Galán.


Los proyectos de cooperación que el Gobierno español desarrolla en Indonesia y Camboya ocuparán las reuniones organizadas con los ministros de estos países; y las misiones comerciales españolas en Malasia centrarán la cita con el responsable de Exteriores de esta nación.

ASEM es una iniciativa dedicada a impulsar la cooperación entre ambos continentes, a la que pertenecen los 27 países de la Unión Europea, junto a los miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Birmania, Brunei, Camboya, Laos, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Vietnam), China, Corea del Sur, India, Japón, Mongolia y Pakistán.

Una treintena de cancilleres de los 43 países miembros del ASEM participan desde mañana en la cumbre de ministros de Asuntos Exteriores, a la que no asistirá el titular español, Miguel Ángel Moratinos, ni el secretario de Estado de Exteriores, Ángel Lossada, por problemas de agenda.

La Alianza de Civilizaciones fue planteada por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero ante la ONU en 2004, y defiende el establecimiento de lazos entre Occidente y el mundo musulmán con el fin de combatir el terrorismo internacional por una vía diferente a la militar.

Niños africanos: sí hay solución por Paloma Escudero

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EL PAÍS

Siempre que se habla de África en términos estadísticos, se produce una profusión de datos y balances enfocados en la multitud de problemas que afectan a millones de personas en el continente vecino. Sin embargo, no saltan a la opinión pública con la misma fuerza las cifras de los avances registrados en África en las últimas décadas, las pruebas de que sus enormes dificultades tienen soluciones y la certeza de que se están aplicando con éxito. El muy oportuno Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2008 ha reconocido precisamente ese esfuerzo, realizado desde instituciones africanas, en este caso contra uno de sus males endémicos, la malaria.

El mundo entero ha progresado en supervivencia infantil. En la década de los sesenta, la tasa de mortalidad anual ascendía a 20 millones de niños menores de cinco años, pero en 2006, por primera vez en nuestra historia, esa cifra se quedó por debajo de la barrera de los diez millones (9,7 millones). Es cierto que la mitad de esas muertes aún se producen en África, donde un promedio de 14.000 menores de cinco años pierden la vida cada día. A pesar de la dureza que encierra este dato, la buena noticia para el Día Mundial del Niño Africano, que hoy se conmemora, es que todas esas muertes se pueden evitar. En Eritrea, Etiopía, Malawi y Mozambique, la mortalidad infantil se ha reducido en un 40% desde 1990; en el norte de África, el descenso ha sido de un 84% desde 1970, y las defunciones por sarampión han bajado en más de un 90% en todo el continente.

Estos porcentajes, traducidos en vidas que han podido seguir adelante, revelan que el desafío del Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) prioritario -es decir, atajar las tasas de mortalidad infantil- es difícil, pero no imposible. No hay que olvidar que sin el cumplimiento de este ODM, no es factible afrontar el resto de los objetivos fijados para el 2015: ¿qué sentido tendría abordar el ODM como alcanzar la enseñanza primaria universal si antes no hemos recortado al máximo la estadística de mortalidad infantil en los países en desarrollo? Más aún cuando la experiencia nos demuestra que ese objetivo no es inalcanzable.


Tenemos la llave, forjada con la acción en políticas públicas, la capacitación de personal y el desarrollo de organizaciones locales, tres pilares que sustentan la combinación esencial para poder implementar recursos en la acción directa con los niños y su entorno. Es esta suma la que ha conseguido ganar terreno a las estadísticas más terribles.

El sida, con 400.000 menores de 15 años infectados en 2007, encuentra cada vez más impedimentos para seguir adelante. Miles de madres portadoras del virus reciben tratamiento para evitar la transmisión a sus hijos y, para la esperanza de los menores que llegan a contraerlo, en regiones del Este y Sur de África, el acceso a retrovirales para menores de 15 años ha aumentado en un 5% en tan sólo un año.

La malaria, que mata a unos 800.000 niños al año, también retrocede, gracias a la distribución de mosquiteras impregnadas con insecticida, que tienen un coste de ocho euros el paquete de dos mosquiteras. Su distribución se ha triplicado en los últimos años en 16 países del África Subsahariana.

Los cientos de miles de muertes por diarrea han sido atajadas por intervenciones que propician el acceso al agua potable, a una higiene y un saneamiento adecuados, y a unos servicios de salud básicos. En Benín, el presidente anunció el año pasado la desaparición de las tasas en servicios de salud a mujeres embarazadas y a menores de cinco años; y en Ghana, ningún niño ha desaparecido a causa del sarampión desde 2004.


Ya tenemos pruebas, claras y sencillas, de que reducir la mortalidad infantil no es ninguna utopía. La clave del éxito se puede cuantificar en la mayoría de los indicadores con los que Naciones Unidas mide el desarrollo humano, pero hay dos aspectos que no deben pasar desapercibidos. Uno, que el camino recorrido es producto de la suma de pequeñas y medianas alianzas de organizaciones de acción humanitaria con algunos gobiernos, con otras organizaciones del sector y con las comunidades y familias directamente afectadas. Y dos, que para seguir avanzando, es necesaria una alianza global, la supervivencia infantil debe entrar en la agenda de los grandes foros mundiales. Es la única forma, cambiar desde dentro, empezando por la acción de gobierno, y desde fuera, con el apoyo de organismos y foros internacionales.

El reto es alcanzable. Ya no mueren 20 millones de niños antes de cumplir cinco años, ahora mueren menos de 10 millones. Y, hoy, un niño que nazca en un país africano debe saber que tiene el doble de oportunidades de llegar a cumplir cinco años y que, además, el mundo ha descubierto la llave para conseguir que las generaciones futuras tengan cada vez más garantías de supervivencia.

Pastores y campesinos están "tan en peligro de extinción" como algunas especies

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EUROPA PRESS

La ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, alertó este jueves de que los pastores y los campesinos están "tan en peligro de extinción" como algunas de las especies que viven en su territorio, durante su intervención con motivo del Día Mundial de la Biodiversidad que se celebra hoy, 22 de maño.

Así, agradeció la colaboración de estos gremios, que han dejado su impronta y que "tan importantes" son para la conservación del hábitat. De ellos y su actividad, dijo que "están tan en peligro de extinción como las especies".

En este sentido, destacó que en materia de conservación de hábitat se están elaborando bases ecológicas para la gestión de los incluidos en la Red Natura 2000, para lo que se han destinado 300 millones de euros a las s administraciones regionales. Recordó que España aporta el 30 por ciento del territorio nacional a esta red europea, así como el 80 por ciento de todas las plantas vasculares, el 50 por ciento de la fauna europea y el 50 por ciento de los espacios prioritarios en la Directiva de Hábitats. "Está en nuestras manos cambiar el curso de los acontecimientos" --reflexionó-- "para evitar la pérdida de biodiversidad".

La ministra defendió el esfuerzo de España para rescatar el valor ecológico, social, económico y cultural de los ecosistemas y de las especies animales y vegetales y en su conservación "para las generaciones futuras".

Durante la celebración de esta efeméride en colaboración con la Fundación Biodiversidad, Espinosa subrayó la colaboración de las comunidades autónomas a nivel nacional e internacional. Con éstas, indicó que se realizan distintas actuaciones para la eliminación de obstáculos y factores que causan mortalidad de especies, como la reconversión de líneas eléctricas para evitar la mortalidad de aves, así como la erradicación del uso de cebos envenenados.

En cuanto a la contribución del gobierno español para la defensa y recuperación de la biodiversidad, la ministra del ramo expuso las distintas líneas de acción desarrolladas, como el programa de cría en cautividad del lince ibérico, que ha permitido que en 2009 nacieran 18 cachorros; la recuperación de especies silvestres mediante programas coordinados como con el águila imperial ibérica y el oso pardo.


"CONTRIBUCIÓN EFICAZ" A NIVEL SUPRANACIONAL

Ya en el ámbito europeo e internacional, elogió la "contribución eficaz" para la elaboración de un nuevo Reglamento comunitario para la alimentación de aves necrófagas y otras especies carroñeras con el fin de garantizar la alimentación de aves necrófagas y otras especies carroñeras, mientras se mantiene la sanidad de la cabaña ganadera y la salud pública.

Así, insistió en el compromiso de España en materia de conservación, que justificó en acciones como el apoyo de su departamento en la Red de Jardines Botánicos del Mediterráneo y Oriente Próximo, proyecto inscrito dentro de la Alianza de Civilizaciones impulsada por el Ejecutivo.

Entre otros proyectos, recordó que se están dado pasos a nivel europeo para evitar la matanza indiscriminada de focas mediante la prohibición del comercio de las pieles y los productos derivados y los Convenios Internacionales ratificados por España, así como los programas de la Agencia Española para la Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID). De estos, citó el de la foca monje --en peligro de extinción-- en Mauritania, gracias al que se ha recuperado también la pesca local y se ha contribuido a la seguridad y al bienestar de la población y el programa para evitar las agresiones de hipopótamos en los arrozales de Guinea Bissau.

Asimismo, resaltó la importancia de la Presidencia española de la Unión Europea durante el primer semestre de 2010, al tratarse de una "oportunidad única" para seguir avanzando en detener la pérdida de biodiversidad.

La ministra de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino presentó el trabajo los fotógrafos de naturaleza Joel Sartore y Andoni Canela, de quienes dijo que "disparan como fotógrafos y piensan como fotógrafos comprometidos".

Por su parte la Fundación Biodiversidad se sumó a la celebración del Día Mundial de la Biodiversidad, instaurado en 1994, presentó la obra de sendos fotógrafos. Así, el fotógrafo de National Geographic Joel Sartore opinó que es "una locura pensar" que se puede destruir especie tras especie y ecosistema tras ecosistema sin que afecte a la humanidad. "Los animales nos muestran una increíble variedad de formas, tamaños, colores y comportamientos. Pero muchos están ahora en peligro de extinción, en gran medida, por la acción del hombre. ¿Queremos vivir en un mundo sin ellos?", apostilló.

El Magreb paga el precio de su desunión por Francis Ghiles

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El cierre de la frontera entre Argelia y Marruecos es un disparate. Los magrebíes no tienen otra alternativa que abrir las fronteras que les separan y fomentar la libre circulación de personas, mercancías y energía

EL PAÍS

Desde el 11 de septiembre de 2001, algunas voces influyentes en Occidente tratan de convencernos de que sobre el islam podría pesar una maldición económica. Pero los éxitos de Turquía y de Malasia, y los ambiciosos proyectos de algunos países del Golfo, demuestran ampliamente que modernidad y crecimiento, creatividad y distribución equitativa de la riqueza pueden conjugarse perfectamente en el presente en tierras del islam. No estamos, pues, ante cuestiones de dogma, sino de geopolítica.

Dicho esto, es obvio que muchos países musulmanes tienen serios problemas económicos. Y ello desde hace años, décadas y hasta siglos. Si el Renacimiento fue la primera revolución cultural y política del mundo moderno, olvidamos con demasiada frecuencia que Toledo fue el lugar donde los textos árabes portadores del saber griego y asiático terminaron siendo traducidos al latín. En cuanto a la segunda revolución, fue industrial y comercial: desplazó el centro de gravedad del mundo, dejando al margen a los países del sur del Mediterráneo y del Imperio Otomano.

Durante siglos, la mayoría, si no la totalidad, de los dirigentes musulmanes prohibieron la imprenta y no educaron a sus poblaciones, y todavía hoy un nivel educativo mediocre y la censura explican que los índices de desarrollo humano poco esperanzadores sigan siendo una de las plagas del Magreb. Mientras tanto, China, India y el sureste asiático están recuperando el lugar que hasta mediados del siglo XIX habían ocupado en la industria, el comercio y la cultura, y con ello nos están situando frente a una nueva revolución: la de la mundialización. ¿Estará el Magreb a la altura del desafío que exige esta reorganización del planeta?


Los países del norte de África son más parecidos entre sí de lo que parece: sus sistemas bancarios sirven esencialmente a las nomenclaturas políticas y muy raramente a los jóvenes emprendedores. Y se expatrían los capitales, en mayor o menor medida, a todas partes. ¿Por qué las élites políticas escurren el bulto ante estos y otros hechos? Lo cierto es que es así y que la ausencia de dirigentes con una visión estratégica explica que el futuro de esta región sea incierto, incluso ignoto. Las élites políticas de los países magrebíes han hecho de la excesiva cautela y de la falta de imaginación su regla de conducta, y de la fuga de capitales su médium.

Hace medio siglo, el 28 de abril de 1958, en un llamamiento efectuado desde Tánger, varios dirigentes políticos norteafricanos, entre los que se hallaban Medhi Ben Barka (Marruecos), Omar Boussouf (Argelia) y Taieb M'hiri (Túnez), expresaron la "voluntad mayoritaria de los pueblos del Magreb Árabe de unir sus destinos", y proclamaron el derecho del pueblo argelino a la independencia. En cambio, hoy sólo encontraríamos copias muy pálidas de aquellos gigantes de Tánger, hasta tal punto han quedado mutilados los partidos políticos que en 1958 representaban a las fuerzas vivas de la región. Pocos reclaman hoy con fuerza un Magreb unido.

El desasosiego, el desencanto y la fragilidad de los jóvenes del Magreb, su crónica situación de desempleo y sobre todo el sentimiento de haber sido excluidos de una mundialización que se hace sin ellos y, en su opinión, incluso contra ellos, los hace sensibles a los cantos de sirenas de los extremistas. ¿No ha llegado el momento de que una nueva generación magrebí, la de aquellos jóvenes que han tenido el privilegio de una educación superior y la oportunidad de conocer el mundo, tome el relevo en esta región del mundo?

Si sus fronteras internas estuvieran abiertas, las poblaciones magrebíes podrían tal vez hacerse cargo de su propio destino. Ahora bien, esas fronteras permanecen cerradas, muchos magrebíes huyen en dirección a terceros países (o algunos de los que se educan en el extranjero no regresan)... y, entretanto, los capitales se exportan por decenas de miles de millones de dólares. Las burguesías y los jóvenes más ambiciosos construyen su futuro en otra parte.


Abrir las fronteras que aíslan entre sí a los países del norte de África, fomentar la libre circulación de las personas, las ideas, las inversiones y la energía, animaría a los hombres y a las mujeres magrebíes -y concretamente a los empresarios- a hacer frente al desafío de la mundialización en sus propios territorios. Si estudiamos las economías de los países magrebíes y analizamos en concreto los sectores energéticos, el transporte aéreo, el sistema bancario y la industria agroalimentaria, llegamos rápidamente a la conclusión de que sus intereses son complementarios y mucho más importantes de lo que parece a primera vista. El coste económico, y en consecuencia social y político, de lo que ha dado en llamarse el "No Magreb", o sea, la desunión actual de esta zona del mundo, es enorme.

El agua es, asimismo, un desafío de dimensión regional, como lo es el desarrollo de las energías renovables. Y así, tantos otros asuntos.

Los desafíos a los que el norte de África tiene que hacer frente ofrecen una excelente ocasión para modernizar unos sistemas de producción y de gobierno con frecuencia obsoletos, y construir un nuevo mundo. Es decir: productos y maneras de trabajar acordes con el siglo XXI que darían a las mujeres y hombres hoy parados o subempleados la oportunidad de descubrir ideas y mundos que desconocen. La empresa privada, la educación y una justicia equitativa podrían ser el corazón de esta revolución, pero nada se hará sin una fuerte ambición política.

Se dice que el lanzamiento de la Unión del Mediterráneo puede ayudar a revigorizar el Proceso de Barcelona, a conducirlo más allá de la política de proximidad de la Unión Europea, que conserva plenamente su vigencia. Ojalá, pero cabe hacerse un par de preguntas. ¿No debería Europa atreverse a llevar a cabo una política común mucho más ambiciosa respecto al Magreb sobre dos o tres cuestiones clave, siendo la de la energía una de ellas? ¿Es mucho pedir a las élites políticas del Magreb que reconozcan que sus políticas nacionales destruyen valor en todas las etapas de la cadena económica y carecen de rentabilidad?


El Proceso de Barcelona sigue siendo una herramienta útil, pero insuficiente. Tal vez una mayor concertación de las políticas exteriores de Francia, Italia y España (y también de Alemania y Reino Unido) en la región magrebí, sacando las lecciones positivas de la experiencia conjunta en el sur del Líbano, conseguiría dar un nuevo impulso. Habría que animar más a los países del norte de África, que se muestran incapaces de convertirse en socios fiables, a que aceleren el paso.

Este diagnóstico es severo pero necesario, ya que quiere estar al servicio de una gran ambición: la de construir el Gran Magreb de arriba abajo, la de dar a las empresas, grandes y pequeñas, privadas y públicas, el papel central que les corresponde.

Mientras Marruecos no esté en condiciones de comprar gas y amoniaco argelinos, ¿cómo pueden sus grandes empresas competir en los mercados de exportación con posibilidades de tener éxito? Mientras Argelia importe bienes y servicios de China antes que de Marruecos, ¿cómo pueden crearse empleos? Y si no se reducen los costes de producción aquí y allá, ¿cómo se pretende que afluyan las inversiones extranjeras?

¿Podemos imaginar el día en que Argelia, cuyas reservas de divisas se cifran hoy en 160.000 millones de dólares, invierta sus capitales en el Magreb antes que acumular fortunas, que se devalúan rápidamente, en bancos occidentales? ¿Podemos soñar un día que Marruecos deje de temer que Argelia le corte un gas que todavía no le ha comprado?

El Magreb tiene una bandera que no ondea en ninguna parte. Son las jóvenes generaciones las que tienen que hacer frente al reto que sus mayores parecen rechazar.

El Faro entrega más de 100.000 firmas en la ONU, para que el acceso al agua sea un derecho humano

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CANAL SOLIDARIO

También se señala la importancia de la educación como estrategia de transformación social, del diálogo y la participación como mecanismo para evitar conflictos y de la prevención en gestión de desastres, entre otras demandas.

Una delegación del Pabellón de Iniciativas Ciudadanas de Expo Zaragoza 2008, El Faro, se ha desplazado hasta Nueva York para hacer entrega de 100.000 firmas, en la ONU para que se reconozca y garantice el derecho humano al agua y saneamiento y la protección de los ecosistemas acuáticos. Asimismo, se han presentado las 12 propuestas que emanaron de las actividades realizadas durante la Expo.

Entre las demandas del FARO, además de incidir en la necesidad de reconocer y garantizar el derecho humano al agua potable y al saneamiento, se señala la importancia de la educación como estrategia de transformación social, del diálogo y la participación como mecanismo para evitar conflictos y de la prevención en gestión de desastres, entre otras.

El Faro fue uno de los pabellones más emblemáticos de la Expo 2008, con contenidos y organización independiente, apoyada por 347 organizaciones no gubernamentales. Un millón de visitantes disfrutaron de sus actividades, exposición y tienda café de comercio justo.

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