Rasmussen, mas cercano

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EL PERIODICO DE EXTREMADURA

La Alianza de Civilizaciones ganó un nuevo e inesperado amigo: la OTAN. El secretario general de la Alianza Atlántica, Anders Fogh Rasmussen, se deshizo en elogios hacia la iniciativa patrocinada por España y Turquía, a la que, según dijo, da "gran importancia". "La seguridad no se puede conseguir ya sólo a través de medios militares, sino que necesita del diálogo", dijo el político danés. Y aseguró que la OTAN "incrementará la cooperación y el diálogo con el mundo islámico".

El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, ofreció a la OTAN el apoyo de la Alianza de Civilizaciones para "colaborar a reducir espacios de conflicto y fortalecer las acciones de convivencia". Según fuentes de la Moncloa, Rasmussen agradeció a Zapatero el apoyo a su candidatura en la cumbre de la OTAN.

En la inauguración, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, alertó de que la crisis puede provocar choques entre culturas y estados: "El caos económico está dañando el tejido de nuestras sociedades: hay gente sin trabajo, hambrienta, furiosa. Culpan al otro, buscan chivos expiatorios en otras creencias o comunidades".

Tamayo pone a Córdoba como referente para la Alianza de Civilizaciones

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Uno de los teólogos más importantes de España sostiene que la ciudad acogió durante el siglo X "una experiencia de diálogo no idealizado" entre las Tres Culturas.

EL DIA DE CORDOBA

"El paradigma Córdoba es un referente por excelencia de la alianza entre culturas en pleno siglo XXI". Juan José Tamayo, director de la Cátedra de Teología Ignacio Ellacuría de la Universidad Carlos III de Madrid y uno de los impulsores en España de la Teoría de la Liberación, defendió ayer en el Rectorado de la Universidad de Córdoba que el diálogo entre civilizaciones "se debe producir desde el laicismo" porque "cuando las religiones se absolutizan se genera la discordia entre culturas". Tamayo insistió en que la Córdoba del siglo X vivió "una experiencia más o menos de diálogo no idealizado" entre las tres culturas de Occidente: el islamismo, el judaísmo y el cristianismo.

Tamayo, que acudió al Rectorado a participar en las jornadas La Concordia Laica. Laicismo y diálogo de religiones, llenó de referencias cordobesas su discurso, que giró en torno a la propuesta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) de la Alianza de Civilizaciones, auspiciada por el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero. De hecho, el teólogo insistió en que uno de los padres de esta iniciativa, "y que probablemente no lo sepa", es un filósofo francés "muy relacionado con esta ciudad" y fundador del Museo de las Tres Culturas de la Torre de La Calahorra, Roger Garaudy, y que llegó a publicar parte de su obra en la editorial local El Almendro. Tamayo aseguró que en 1976 Garaudy ya hablaba de las condiciones para que existiera un diálogo entre civilizaciones que pasaba por acabar con el uso de las armas. Además, unos 20 años después, Garaudy llegó a proponer una especie de teoría de la liberación para el Islam que ha servido a Tamayo, uno de los grandes teólogos españoles, a configurar su propias y revolucionarias propuestas.


El fundador y actual secretario de la Asociación de Teólogos Juan XXIII insistió en que gracias al "cambio de escenario" del último año la propuesta de la Alianza de Civilizaciones está más viva que nunca. Tras la salida de George Bush de la Casa Blanca, "que usaba el choque de civilizaciones como programa político", el nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, "ha recuperado el diálogo multilateral", apostilló.

Juan José Tamayo también acudió a Córdoba para presentar su último libro: Islam, cultura, religión y política (editorial Trotta) en el que según él mismo se "desmiente la idea de que se trata de una religión uniforme". Al contrario, defiende la atomización de esta religión representada por las tendencias sunnitas, chiítas, sufíes y hasta el euroislam. Durante la tarde de hoy, las jornadas -organizadas por la Cátedra Unesco de Resolución de Conflictos de la UCO- acogerán a la catedrática de Filosofía Moral y Política de la Universidad Autónoma de Barcelona, Victoria Camps, autora del libro Hablemos de dios.

La ONU cree que el reto de esta era es crear formas de diálogo innovadoras con la ayuda de los medios de comunicación

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EUROPA PRESS

El Alto representante de Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones y ex presidente de la República Portuguesa, Jorge Sampaio, afirmó hoy que el gran reto de nuestra era es construir formas de diálogo y cooperación innovadoras, para lo que el papel de los medios de comunicación se revela como "fundamental".

Durante la inauguración hoy en Sevilla del seminario 'Diálogo Intercultural y Lucha contra la Discriminación: Miradas cruzadas de los medios de comunicación desde Andalucía y Europa' -- una iniciativa común de la Campaña 'Di no a la discriminación' y del programa 'Ciudades interculturales'-- Sampaio resaltó los principales logros de la Alianza de Civilizaciones desde que comenzó a andar en 2005, como la ampliación y consolidación del grupo de amigos de la misma, compuesto por un centenar de países y organizaciones internacionales, el fomento de las sinergias entre éstos y la promoción de proyectos concretos como los diferentes planes nacionales y estrategias regionales para el diálogo intercultural.

No obstante, reconoció que "no todo es de color de rosa" para la Alianza de Civilizaciones e indicó que, precisamente, este seminario llega en un momento "crítico" para la historia global, un momento de "turbulencia económica y virulencia de algunos conflictos sin resolución a la vista" que amenazan la seguridad mundial.

Sin embargo, afirmó que, aunque existen "motivos para la alarma", tampoco es de recibo hablar de "enfrentamientos entre civilizaciones" como hacen algunos medios de comunicación, sino que éstos han de servir para recordarnos que "hay que actuar para contrarrestar las consecuencias de la crisis económica que va a castigar a los más pobres y vulnerables y va a convertirse en combustible para la discriminación y la desigualdad".


Así, señaló que necesitamos "nuevas formas de pensar y actuar innovadoras", tarea en la que los medios pueden jugar un papel fundamental, sirviendo de motor inspirador de líderes globales, países vecinos y amigos. "Precisamos de un diálogo que implique saber cómo escuchar, aceptar y respetar diferentes puntos de vista., pues el diálogo con las personas que estamos de acuerdo es extremadamente fácil, pero el verdadero reto lo constituye entenderse con los que no estamos de acuerdo, para lo que urge construir espacios para el desacuerdo constructivo".

Por su parte, el secretario de Estado de Asuntos Exteriores del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, Ángel Lossada, apuntó que este seminario contribuye a reafirmar el compromiso con la Alianza de Civilizaciones, eje fundamental de la actual presidencia española del Consejo de Ministros del Consejo de Europa.

Lossada recordó que la Alianza de Civilizaciones ha reconocido el papel de los medios para tender puentes entre culturas y sociedades, así como su "gran poder" para influir en la concepción del mundo, especialmente en el actual momento de crisis económica y financiera, en los que, también, se hace "más necesaria su responsabilidad sin menoscabo de la libertad de información y opinión".

De este modo, destacó que, la actual crisis, tiene un "impacto directo sobre el tejido social europeo y, en particular, sobre los inmigrantes y otros grupos vulnerables". El desempleo, la inseguridad y los efectos negativos de la crisis ponen en el punto de mira a este colectivo, por lo que todos hemos de emplearnos afondo para conjurar estas tendencias y los estereotipos negativos".

Así, defendió el compromiso del Gobierno de España, que en los últimos diez años ha elevado su población de inmigrantes hasta los cinco millones -el diez por ciento de la población total-- en la doble vía de luchar contra la discriminación y fomentar la integración y el sentido de pertenencia".


EL PAPEL DE ANDALUCÍA

Por otro lado, el director de Cultura y Patrimonio Cultural y Natural del Consejo de Europa, Robert Palmer, hizo hincapié en que la percepción que los medios crean de la imagen del otro, del extranjero es la "clave del éxito" de muchas políticas de integración. Así, afirmó que dentro de diez años, el panorama étnico de las sociedades europeas cambiará "drásticamente" y cuestionó si "los medios estarán preparados para la complejidad del debate que este cambio plantea".

"Hay que preguntarse si los medios pueden informar con justicia de la realidad de los inmigrantes que después de años de residencia en un país extranjero carecen de derechos básicos de ciudadanía sin simplificar e incurrir en estereotipos", señaló.

Por último, el secretario general de Acción Exterior de la Junta de Andalucía, Enrique Ojeda, subrayó que es prioridad de todos los gobiernos, ya sean locales, regionales, estatales o comunitarios, luchar contra la discriminación y trabajar en favor del respeto y la tolerancia.

Además, indicó que la especial situación geográfica de Andalucía obliga a la región a acercarse "sin dramatismos al flujo migratorio y tomar medidas imaginativas para que éstos se conviertan en ventajas y no supongan un lastre al desarrollo".

De este modo, se refirió a algunas medidas puestas en marcha por el Gobierno andaluz para conseguir esta meta, como la inclusión educativa -con más de 110.000 alumnos extranjeros matriculados en centros andaluces --, una "importante apuesta sociosanitaria" o el Plan de Actuación Integral en Zonas Sensibles con amplia presencia de inmigrantes.

"Buscamos la integración por justicia humana y solidaridad y también por egoísmo inteligente, ya que en Andalucía necesitamos el aporte de los inmigrantes, su trabajo y su formación, para alcanzar el pleno desarrollo y situarnos en el corazón de Europa", afirmó.

"El objetivo de la Alianza es lograr pequeños avances que vayan sumando"

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El ex presidente portugués piensa que habrá que esperar el paso de generaciones para que se puedan ver cumplidas las principales metas, pero que sería peor no afrontar desde ya el problema de la diversidad

Granadahoy.com

Jorge Sampaio (Lisboa 1939) es uno de los grandes referentes de la política europea de las últimas décadas. Hombre de amplia formación humanista, fue elegido en 1979 diputado por el Partido Socialista portugués. Alcalde de Lisboa entre 1989 y 1995, en ese año ganó la elección a la presidencia de la República, que mantuvo hasta 2006. En abril del año siguiente fue nombrado por la ONU su Alto Representante para la Alianza de Civilizaciones. Ha pasado por Sevilla para participar en un foro sobre la lucha contra la discriminación.

-Un ex ministro de Aznar calificó la Alianza de Civilizaciones como una ocurrencia de Zapatero. Hace unos días ha celebrado su segundo foro, en Estambul. ¿Qué balance puede hacer de la reunión?

-Entre el foro de Madrid, en 2008, y el de Estambul, la Alianza ha crecido. Hemos pasado de 40 a más de 100 miembros entre países y organizaciones internacionales. Crece el número de políticos, de representantes oficiales y de organizaciones supranacionales que están interesados en el tema. Y también hay un gran deseo de participación de fundaciones y de ONG involucradas en los problemas de la diversidad cultural. Se está produciendo un cambio significativo en el sentido de una mayor sensibilización de la importancia que el problema tiene para las generaciones futuras. Todos nos damos cuenta de que ya no podemos seguir viviendo sin prestar atención a cómo viven los otros, a cómo entendemos las diferencias y cómo manejamos esas mismas diferencias, cómo existimos y cómo afrontamos la diversidad.


-Pero la Alianza cuenta con el importante hándicap político de la ausencia de EEUU. ¿Cree usted que la Administración Obama podría terminar integrando a su país?

-La Alianza es ya una iniciativa de la ONU que cuenta con el pleno apoyo de su secretario general. Estoy seguro que la Alianza va al encuentro de las nuevas propuestas de la Administración norteamericana. Todos sabemos que si no hacemos nada para mejorar el buen gobierno de la diversidad cultural la situación puede ser mucho peor. Queremos evitar el avance de los extremismos, somos una fuerza de paz. Claro que no podemos resolver los problemas políticos, no es nuestra misión pero sí podemos ayudar a prevenir y solucionar situaciones conflictivas. Yo no soy un mendigo, soy un europeo habituado a hablar con todo el mundo y por ello me gustaría que EEUU estuviera integrado en la Alianza porque hay una convergencia de ideas muy evidente.

-¿Pero cuándo calcula usted que se podrán apreciar los avances propiciados por la Alianza de Civilizaciones?

-Es un proceso largo, de pequeños resultados constantes que se van sumando unos a otros. Pero abordamos problemas que necesitarán generaciones para llegar a una solución. No es fabricar un automóvil o un detergente. Los actores tienen que ser muchos y muy diversos. No sólo los Estados, los organismos internacionales, las fundaciones, las ONG... también por ejemplo los ayuntamientos o las comunidades autónomas deben participar en el proceso. Es una política de pequeños pasos pero que debe movilizar a todos los actores de la sociedad en cuatro temas fundamentales: inmigración, juventud, medios de comunicación y educación. Nuestra propuesta es que hay que combinar lo local con lo global. Partir de los problemas que se pueden dar en una calle, en un pueblo, o en una ciudad para que cada Estado elabore propuestas concretas y soluciones. Por eso he pedido a todas las naciones que elaboren planes nacionales para el diálogo intercultural. España y Turquía, como copatrocinadores de la Alianza, ya lo han hecho pero también otros 22 países más. Cada nación tiene sus propios problemas y cada una tiene que nombrar a una persona que se encargue de la coordinación, como es el caso de España en la figura del diplomático Máximo Cajal.


-Una de las propuestas del Grupo de Alto Nivel de expertos en 2006 era lograr un mayor pluralismo político en los países musulmanes. ¿Cree que se ha logrado algo en estos meses?

-Es difícil decirlo. La democracia no se puede exportar como si fuera un producto empaquetado. Por supuesto creo en la universalidad de los derechos humanos y el pluralismo pero soy portugués y en Portugal llevamos sólo 35 años de democracia y cada día vemos que va evolucionando. Yo no distribuyo patentes de democracia. El hecho de que en esos países se plantee mejorar la educación de los jóvenes, enseñar la historia de las religiones sin recurrir a la confrontación es ya un éxito.

-La crisis económica global llega en muy mal momento.

-Es un problema muy serio porque cuando crecen la pobreza y la exclusión social se crea un terreno abonado para el radicalismo y el extremismo. La crisis llega en un mal momento para todo.

-¿Qué le parece la oposición de Turquía, uno de los copatrocinadores de la Alianza, a que Anders Rasmussen sea el nuevo secretario general de la OTAN y el último discurso del presidente iraní en la Conferencia sobre el Racismo?

-Lo primero no me preocupa. No es un tema de la Alianza. Yo me puse muy contento cuando el señor Rasmussen decidió acudir a la reunión de Estambul. En cuanto al discurso de Ahmadineyad es negativo, no ayuda en nada. Pero lo que vale es que finalmente se aprobó el documento que se discutía en Ginebra y que era muy importante. La vida tiene dificultades grandes pero hay que seguir adelante. Irán está presente en la Alianza y allí dialogamos con el ex presidente Jatamí.

-¿Cómo puede la Alianza contribuir a buscar una solución para Oriente Próximo?

-Es un problema político y territorial muy antiguo. No es responsabilidad de la Alianza buscar una solución política pero sí hacer una labor persona a persona, ayudar a que ambos pueblos puedan convivir pacíficamente.

Rasmussen aboga por reforzar el diálogo con los musulmanes

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ESTAMBUL.

Anders Fogh Rasmussen, que acaba de ser elegido secretario general de la OTAN en la Cumbre de Estrasburgo y Kehl, abogó ayer en Estambul por aumentar la cooperación y el diálogo de la Alianza Atlántica con el mundo islámico. El todavía primer ministro de Dinamarca expuso esa idea durante su intervención en el II Foro de la Alianza de Civilizaciones, en presencia del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, quien sólo unas fechas antes había estado oponiéndose a su nombramiento por considerar que tuvo una actitud tibia en la crisis de las caricaturas de Mahoma publicadas en 2005 por el periódico danés «Jyllands Posten».

Rasmussen, que apareció ayer con un brazo en cabestrillo como consecuencia de una caída en su hotel, se esforzó en transmitir desde Turquía su rechazo a cualquier actitud que pueda ofender al mundo islámico. «Yo jamás dibujaría al profeta Mahoma en alguna manera que pudiese molestar a los musulmanes. Condeno cualquier acción que demonice a la gente por su religión o procedencia étnica», dijo.

Administrar la libertad

Tras insistir en su respeto al Islam y a sus símbolos, defendió también el derecho a la libertad de expresión, si bien matizó que ésta debe ser «administrada» para evitar caer en «la ofensa de los sentimientos y en la fragmentación de las comunidades». «La libertad de expresión es esencial, pero también lo es el respeto profundo por la sensibilidad religiosa y cultural. Éste es el equilibrio que debemos garantizar», agregó.

Rasmussen se entrevistó ayer también con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con quien coincidió, según fuentes gubernamentales españolas, «en el deseo de dar a la OTAN un carácter político y no sólo militar, haciendo de ella una alianza de valores compartidos, tanto con el mundo musulmán como con la Unión Europea».

Durante una rueda de prensa, el secretario general electo de la OTAN defendió la relación entre la Alianza Atlántica y la Alianza de Civilizaciones porque considera que es precisa una mayor unidad internacional en la lucha contra el terrorismo y porque éste «no puede ser vencido únicamente con medios militares».

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